Hay muchos aspectos que se nos están escapando estos días cuando nos adaptamos a la nueva situación que estamos viviendo como consecuencia del Coronavirus. De entrada intentamos estandarizar, homogeneizar, lo que es diverso y heterogéneo. La mayoría de la población integrada en las posiciones centrales de la famosa curva de Gauss, se olvida de aquellas personas o colectivos, que se encuentran fuera de la misma. Por un lado los abastados, dicho popularmente los más ricos y pudientes económicamente que cuentan con grandes mansiones o amplias casas sin más, y , a los que este encierro apenas si les inquieta, si bien les reduce sustancialmente sus consumos suntuarios. Es más, este Grupo, en estos días cuentan con sus empleados o empleadas que incluso están recluidos en esas mansiones y que viven semiesclavizados. Apenas si tienen horas de descanso, horas libres..Prácticamente todo su horario queda a disposición de los dueños y dueñas de casas y mansiones. Como no pueden salir a la calle, más allá de hacer la compra, están siempre a disposición. En el lado opuesto y muchísimo más numeroso, dentro de esa campana de Gauss, se sitúan un numeroso grupo de personas y colectivos tales como inmigrantes no regularizados, inmigrantes procedentes de países menos desarrollados, población española en situación de precariedad laboral o de paro, hogares monoparentales, medio excluidos,etc., etc..Una buena parte de este colectivo vive en condicionamientos de hacinamiento habitacional, sin apenas espacios para la privacidad, inmersos en la llamada brecha digital (sin apenas acceso a internet y otras muchas herramientas de la sociedad digital…), que están sufriendo de una forma mucho más severa la situación que el resto de la población. Son grupos muy vulnerables y, en estos momentos, casi en desamparo.

No nos podemos olvidar de todos estos colectivos, pues su situación de desventaja viene a elevar su vulnerabilidad social y, por tanto, a incrementar la desigualdad en su conjunto. Incluso, me atrevería a meter en estos grupos que se sitúan en los extremos de la campana de Gaus, a las trabajadoras y trabajadores del sexo a los que. esta parálisis del mercado está situando ante una encrucijada…Y en estos contextos, pensemos en la diferenciación que se establece en el ámbito de la enseñanza. Los que están en las posiciones centrales de la campana de Gauss, ese encuentran muy atendidos por sus profesores y profesoras, pues cuentan con un buen engranaje de enseñanza virtual, apoyado en buenas comunicaciones de internet….Por el contrario, aquellas personas que se ubican en la posición más depauperada, ni siquiera tienen la posibilidad de agarrarse a ese recurso didáctico, pues ni cuenta con ordenadores o tabletas o si los poseen el ancho de banda de la red en sus domicilios apenas si les permite acceder a esa enseñanza virtualizada. Y, en el caso, de que tuvieran ese acceso, les seria muy complicado el encontrar un mínimo espacio para el estudio y desarrollo de las tareas escolares.

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