Sostenibilidad, una cuestión de ricos?

Es posible?

En los tiempos en que vivimos, el fenómeno, el hecho de la sostenibilidad, se ha puesto de «moda» y todo la envuelve. Se habla de la sostenibilidad referido al turismo, referida al medio ambiente, referida a los recursos energéticos, en definitiva, a toda la sociedad en la que vivimos.

Muchas son las paradojas y contradicciones que acompañan a este fenómeno de lo sostenible. Aquí tan solo nos vamos a limitar a apuntar algunas de ellas, con el propósito de retomar el tema más adelante y con muchísima más profundidad con la que lo vamos a hacer ahora.

Iniciemos las anotaciones sobre la sostenibilidad por el medio urbano, en concreto por las grandes ciudades que están haciendo una apuesta importante para combatir la contaminación del medio ambiente para hacer nuestras ciudades más sanas y habitables. Primero, se empezó mirando hacia las viejas calderas de carbón, subvencionando a las Comunidades de Vecinos para transformadlas recurriendo fundamentalmente al gas o en menor medida a la electricidad. Una apuesta clara en este caso por las energías limpias, a costa del erario público y con aportaciones puntuales del vecindario. Después se siguió, también con un carácter generalizado y desde los recursos públicos municipales, se atendió a los residuos urbanos, especialmente aquellos derivados del consumo masivo de los hogares, discriminando cada una de las partes de los residuos que desechamos en nuestros domicilios (la materia orgánica, el plástico, el papel, el vidrio, etc), acompañando todo ello con los puntos limpios en todo el entramado barrial o distrital de la ciudad. Finalmente, se ha puesto el punto de mira, en los vehículos a motor, cambiando el transporte público y sobre todo, mediante la restricciones del tráfico a los vehículos contaminantes y favoreciendo la implantación de los vehículos eléctricos e híbridos. Si este último hecho, asociado con todo un conjunto de medidas de carácter administrativo e incluso penalízate, lo vemos en la perspectivas de los ciudadanos, nos daremos cuenta que estamos ante una clara discriminación por razones económicas. Los ciudadanos menos abastados, los más presurizados, serán los más perjudicados por todo ese conjunto de medidas «anticontaminación» y preservasteis del medio ambiente. Concretando, las personas con un mayor de renta, son las que pueden acceder a los nuevos vehículos menos contaminantes, eléctricos e híbridos..Pueden conservar los viejos vehículos para seguir disfrutando de ellos en espacios no urbanos y al tiempo contar con el vehículo no contaminante en el medio urbano pudiéndose desplazarse libremente por cualquier espacio de la ciudad. Incluso con los viejos planteamientos limitantes de la contaminación urbana, restringiendo el tráfico en función de las matriculas pares o impares, estos grupos adinerados se veían beneficiados porque podían adquirir dos vehículos con las matrículas diferenciadas…Esto favorecía sus desplazamiento por la ciudad pues se reducía enormemente la circulación de los vehículos con dichas restricciones.

La ciudadanía más empobrecida y depauperada, aunque aparentemente se beneficia de tales medidas colectivas, a la hora de la verdad y en una buena parte se puede ver perjudicada ya sea en términos económicos con el mantenimiento de los viejos vehículos, sino también en términos de calidad de vida, pues su desplazamiento por la ciudad se torna mas lento, restrictivo.

Algo semejante a los anterior, sucede en los contextos del turismo, especialmente desde que se produce la democratización del turismo, desde que se globaliza el turismo universal, el turismo para todos. Efectivamente la universalización del turismo, está conduciendo a un deterioro progresivo y preocupante del medio ambiente. La huella ecológica que que acompaña este turismo para todos es tan enorme que se empiezan a plantear serias restricciones al turismo para todos. Se encarecen los espacios más limpios, se acotan para las personas más adineradas capaces de preservarlos y disfrutarlos de forma totalmente privativa, excluyendo a la mayoria de los ciudadanos de esos paraísos de naturaleza preservada. Aquellas ciudades, países y lugares modelos de «turismo sostenible y responsable» prácticamente quedan vedados para la mayoría de las personas, salvo que se dispongan de altos recursos económicos abriéndoseles esos enclaves privilegiados……Y por esta misma senda podríamos seguir realizando anotaciones o reflexiones que iremos profundizando en otros momentos….

Cómo responderíamos a esa pregunta de partida? Cual es tu planteamiento?.

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