Imagen de Fotograma de Sebastian Salgdo

Con demasiada frecuencia tendemos a minimizar la vida cotidiana, intentamos contemplarla como un simple fotograma. Es fácil creer que la vida es tal y como aparece a primera vista, construirla a partir de la inmediatez, de los flases del día a día. El fotograma de los momentos no es la traducción de la realidad, ni siquiera una expresión real de la misma. Es sólo eso, fotograma, flas. Negamos la vida, los momentos, las sensaciones, si la anclamos, si la cerramos en un solo fotograma, si la aislamos de los entes que la han construido, de los haces de relaciones y concatenaciones que proyectan esos instantes. La simplificación, difumina, pese a la aparente clarividencia, quiebra el momento de quietud, castra lo fecundo y frena el crecimiento.

La vida, es complejidad, dinamismo, sucesión de tiempos, estaciones, ser en devenir, fotogramas encadenados. La vida no es ni presente, ni pasado, ni futuro, es un todo en construcción y envolvente de una totalidad que nos supera y se nos escapa. Ni podemos vivir del pasado, ni tampoco engañarnos con la realidad totalizadora del presente, ni siquiera hacer presente el futuro que dibujamos con nuestra mirada o el deseo del futuro. El soy, lo que somos, se configura con lo que fui, con lo que construimos o recibimos y con lo que seré, con lo que forjaremos, con lo que estamos haciendo, siendo.

Si sometiésemos a nuestra mirada, esta manera de contemplar el mundo, de plasmar la realidad, haríamos una lectura muy distinta de lo que somos, de lo que vemos, y, otras actitudes gobernarían nuestra forma de estar en el mundo y nuestra vida personal, social. Hagamos este ejercicio y pongamos ante nosotros acontecimientos de nuestra cotidianidad, hechos que marcan nuestra existencia o fenómenos que pasan ante nosotros sin ni siquiera percatarnos de su existencia. Pensemos en ese desencuentro amoroso, o en aquel otro cargado de pasión y de tensión vital, en los odios y envidias que rodean nuestras interacciones….Cualquier sentimiento, acción u omisión, pueden pasar por este periscopio y proporcionarnos otras miradas de la misma realidad. Todo esto lo podemos trasladar a la política, al deporte, a las relaciones internacionales, a las relaciones entre pueblos, a las relaciones de género…Deconstruyamos el puzle de nuestra vida, articulemos y ordenemos los fotogramas que configuran nuestro ser de una forma distinta a como lo hemos hecho hasta ahora, y, nos encontraremos con otra visión diferente de lo que somos y de todo lo que nos rodea. Habremos construido otra realidad y tan real, como la que estamos viviendo, tan cierta y tan incierta como la que vemos.

Después de todo esto, aunque lo parezca, sería muy fácil y simple, decir que nuestra vida, que la vida, es una película. Nada más lejos de mi intención el reducir la vida, nuestra vida a una ficción. La vida es resilencia en la existencia.

16 de marzo de 2010

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