Atención Primaria de Salud

Viñeta sobre la salud

Ya han pasado mas de 30 años desde la Conferencia de Alma-Ata donde se fijó la estrategia de «Salud para todos en el año 2000». Estamos finalizando la primera década del Siglo XXI, y uno tiene la impresión de que no solo hemos avanzado, sino que estamos retrocediendo. Se siguen manteniendo enormes desigualdades en el estado de salud de poblaciones, países y personas. Sigue habiendo un abismo entre los países en desarrollo y los desarrollados, entre el mundo rural y el mundo urbano, entre el norte y el sur, entre hombres y mujeres. Sin duda, la «salud para todos», es un mito, es un ideal roto, destrozado por el «imperio de los mercados». Veamos hasta qué punto es todo esto recordando la proclamación que se hizo en aquella conferencia con relación a la atención primaria de salud:

«La atención primaria de salud:

  1. es a la vez un reflejo y una consecuencia de las condiciones económicas y de las características socioculturales y políticas del país y de sus comunidades, y se basa en la aplicación de los resultados pertinentes de las investigaciones sociales, biomédicas y sobre servicios de salud y en la experiencia acumulada en materia de salud pública;
  2. se orienta hacia los principales problemas de salud de la comunidad y presta los servicios de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación necesarios para resolver esos problemas;
  3. comprende, cuando menos, las siguientes actividades: la educación sobre los principales problemas de salud y sobre los métodos de prevención y de lucha correspondientes; la promoción del suministro de alimentos y de una nutrición apropiada, un abastecimiento adecuado de agua potable y saneamiento básico; la asistencia maternoinfantil, con inclusión de la planificación de la familia; la inmunización contra las principales enfermedades infecciosas; la prevención y lucha contra las enfermedades endémicas locales; el tratamiento apropiado de las enfermedades y traumatismos comunes; y el suministro de medicamentos esenciales;
  4. entraña la participación, además del sector sanitario, de todos los sectores y campos de actividad conexos del desarrollo nacional y comunitario, en particular la agricultura, la zootecnia, la alimentación, la industria, la educación, la vivienda, las obras públicas, las comunicaciones y otros sectores y exige los esfuerzos coordinados de todos esos sectores;
  5. exige y fomenta en grado máximo la autorresponsabilidad y la participación de la comunidad y del individuo en la planificación, la organización, el funcionamiento y el control de la atención primaria de salud, sacando el mayor partido posible de los recursos locales y nacionales y de otros recursos disponibles, y con tal fin desarrolla mediante la educación apropiada la capacidad de las comunidades para participar;
  6. debe estar asistida por sistemas de envío de casos integrados, funcionales y que se apoyen mutuamente, a fin de llegar al mejoramiento progresivo de la atención sanitaria completa para todos, dando prioridad a los más necesitados;
  7. se basa, tanto en el plano local como en el de referencia y consulta de casos, en personal de salud, con inclusión según proceda, de médicos, enfermeras, parteras, auxiliares y trabajadores de la comunidad, así como de personas que practican la medicina tradicional, en la medida que se necesiten, con el adiestramiento debido en lo social y en lo técnico, para trabajar como un equipo de salud y atender las necesidades de salud expresas de la comunidad».

Una simple lectura de esta proclama es más que suficiente para comprobar que no avanzamos y, por tanto, retrocedemos en Atención Primaria de Salud. Y todo ello tanto en el mundo desarrollado como, sobre todo y especialmente, en el mundo en desarrollo. Son aún muchísimos los pueblos, regiones y personas sin acceso a la atención primaria de salud o con un acceso tan limitado que no cubre las necesidades básicas de los ciudadanos. La vulnerabilidad social, en esta perspectiva, fundamental para el desarrollo integral de la persona, sigue aún instaurada en nuestro mundo.

Todo lo anterior entra en contradicción con los ingentes avances que se están produciendo en el ámbito de la biomedicina y de las nuevas tecnologías aplicadas a la salud. Se progresa a pasos agigantados en la medicina especializada, mientras se ha producido un grave estancamiento en el primer eslabón de cualquier sistema de salud, como es la atención primaria. El cuidado de la salud, la prevención, el acceso a los nuevos recursos sanitarios, sigue siendo un privilegio de unos pocos. Las desigualdades se afianzan en la raíz del sistema.

La gestión de la salud, adecuadamente articulada a través de los diferentes sistemas nacionales de salud, en los países más avanzados de la vieja Europa, modelo de referencia para otros muchos países y regiones del mundo, se está resquebrajando en la sociedad de mercados. Ya no es la persona, el ciudadano el que nortea la salud, sino la racionalidad del mercado. Los mercados permean la nueva gestión de la salud, mientras se destruyen los sistemas nacionales de salud. Solo quien pueda acceder al mercado en condiciones ventajosas podrá seguir accediendo a la salud, a los avances sanitarios en la nueva sociedad.

Para terminar esta reflexión a vuelapluma, sirva un par de ejemplos de España, del que ha sido uno de los sistemas nacionales de salud de referencia en el mundo desarrollado. Veamos el primero. Esta mañana tuve que pedir una cita a mi médica de cabecera. Llamo al teléfono, hasta hace muy poco atendido por personas, por profesionales de la salud, y, de repente me encuentro con una centralita mecanizada, digámoslo con el lenguaje de los mercados, anglosajón, con un «call center». De entrada, me desagradó esa respuesta mecanizada, despersonalizada, y al tiempo, me rebeló, y es la que me ha hecho escribir estas líneas desordenadas. Evidentemente, la familiarización que tengo con las nuevas tecnologías de la información y comunicación, me han permitido, sin mayores dificultades, pero con mucho descontento, comunicarme con el sistema, con la máquina, y concretar mi cita. La respuesta enlatada, tan solo me ha dejado fijar un día y hora y nada más. El «call center», tan solo me ha permitido esas opciones. Bonita forma forma de acceder al sistema nacional de salud. Si uno entra despersonalizado, mecanizado en el sistema, ¿cómo puede encontrarse cuando salga del mismo?….. Terminada mi gestión, pensé: y si quien tiene que ponerse en contacto con su médico de cabecera, es una anciana o un anciano, una persona discapacitada?. No creo que les resulte nada fácil, pues serán demasiados los escalones que tendrán que superar para abrir la puerta.

Demos una pequeña pincelada al segundo ejemplo. Hace un par de días, llamé a uno de mis sobrinos, excelente médico de familia, para preguntarle qué tal iba su experiencia en el nuevo Centro de Salud en un pueblo de la sierra veraniega madrileña. Y me dice, estoy en el pirineo aragonés pasando unos días con unos amigos. Y, ¿eso?, le pregunto. Me dice, se me terminó el contrato temporal que me habían hecho. Ante mi sorpresa, me comenta, que los contratos que le hacen en la administración sanitaria, dura de lunes a viernes y que, incluso a algunos compañeros y compañeras, se lo llegan a hacer por días o por horas….¿Se puede mantener así un sistema nacional de salud?. ¿Es esa la atención primaria que queremos?. ¿Dónde está Alma-Ata?….Curiosamente, cuando se hacen estudios e investigaciones sobre el estado de la salud, los profesionales sanitarios siguen siendo lo mejor en el conjunto de valoraciones del sistema sanitario. ¿Hasta cuando?.

Agosto de 2010

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