No cabe duda de que la hipocresía campa a sus anchas, especialmente cuando surgen conflictos bélicos o se producen invasiones de unos territorios sobre otros, de un país sobre otro. Esto es lo que esta sucediendo en estos momentos -aunque no son los únicos- en Ucrania y Palestina con las invasiones de Rusia y la ocupación de los territorios palestinos.
Existe un viejo planteamiento y practica vinculado con la mayoría de los grandes conflictos bélicos y de la guerra en general, más allá de los motivos inmediatos que los desencadenan. Cuando se habla de la patria, de la defensa de los territorios o simplemente por la lucha de poder, esta suele ir asociada con la propiedad privada y con los privilegios de cualquier índole, asociada al statu quo de la dominación. La historia está plagada de todo este conjunto de procederes de toma de decisiones y de prácticas bélicas. A veces, lo que se defiende son los privilegios y posesiones materiales de unos pocos o simplemente los del grupo dominante. Curiosamente muchas de las personas o grupos sociales que promueven y sostienen las guerras no participan directamente en ellas, aunque puedan llegar a financiarlas.
¿Quiénes participan directamente en las guerras y ponen sus vidas en juego en el campo de batalla? Con mucha frecuencia suelen ser los grupos más empobrecidos, las clases sociales trabajadoras, que como mucho, defienden su puesto de trabajo porque apenas si tienen propiedades que defender. ¿Qué hacen los grupos que defienden, sostienen las guerras, sus propiedades o el territorio? Huyen despavoridos y se salen de las zonas de guerra o del conflicto, para retornar una vez que este haya concluido exitosamente.Algo de todo esto se está produciendo ahora mismo tanto en Rusia, como en Israel, con la invasión de los territorios de Ucrania y de Palestina. No obstante, esta reflexión la vamos a dirigir por la gravedad de la ocupación Palestina a Israel, y a los que la defienden y la sostienen en la población israelí, y de otros países, el “genocidio” palestino.
OBJECIÓN DE CONCIENCIA EN ISRAEL y MANTENIMIENTO-DEFENSA DE LA GUERRA
En 1995, el gobierno israelí creó un organismo conocido como Comité de Objeción de Conciencia, al que los objetores de conciencia varones podían solicitar el reconocimiento de dicha condición y la exención del servicio militar.
Las exenciones ofrecidas a la comunidad ultraortodoxa haredi se remontan a los primeros días del Estado de Israel en 1948, cuando su primer primer ministro, el socialista David Ben-Gurion, eximió del servicio militar a unos 400 estudiantes para que pudieran dedicarse a actividades religiosas. Estudiar.
Tras finalizar el servicio militar obligatorio, los soldados israelíes quedan como reservistas hasta los 51 años. Durante ese período reciben una formación de cuatro meses al año para mantenerse activos, lo que implica que pueden ser llamados para alistarse a las fuerzas armadas en cualquier momento. Son los judíos ortodoxos, que apoyan a Netanyahu, uno de los grupos que sostienen al gobierno y la estrategia bélica de acabar con el pueblo Palestino, echándolos de su propio territorio. Ninguno de ellos, hasta ahora, se ha alistado al ejército, ni interviniendo directamente en la guerra. Todo esto parece que se está terminando y están apareciendo serios conflictos en la coalición de gobierno, como se puede ver en el siguiente video.
Para ser justos con estas reflexiones, no podemos olvidarnos del hecho de que al interior de Israel, hay grupos y personas que se están enfrentando a su gobierno y que, igualmente está haciendo objeción de conciencia para no participar en la guerra, tal y como fue recogido por Eldiario.es. (https://www.eldiario.es/desalambre/refuseniks-israel-objetores-conciencia_1_4611113.html).
Para concluir estos comentarios, retomamos el interesante y desgarrador análisis que está llevando a cabo nuestro colega el sociólogo Daniel Francisco G. González, sobre el genocidio al que está siendo sometido el pueblo palestino. De forma contundente y clara subraya que “EL ESTADO SIONISTA DE ISRAEL ES INDEFENDIBLE.
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