El amor como absoluto acto de libertad

Imagen de Osho con un texto

Esta mañana llegaba a mi correo, esta cuestión que alguien en su momento le preguntó al «Gran Guru» Osho y como me parecieron muy interesantes tanto la pregunta como la respuesta del maestro, aquí la comparto:

«5ª Pregunta:
Mi novia me ha dicho que soy un poco aburrido, muy dependiente y que soy una víctima. Eso me ha hecho sentirme culpable, deprimido y completamente indigno de ella. Empecé a sentir en mi interior un gran no hacia la existencia, la vida, el amor. Al mismo tiempo observé en mí esa energía destructiva y me di cuenta de que, en cierto modo, ¡disfrutaba de ella! ¿Es posible utilizar esa energía de una forma creativa?«.

Tu pregunta es un buen ejemplo de las conclusiones tan estúpidas a las que llega la mente. A lomejor no te has fijado y no te has dado cuenta de sus contradicciones. A mí me gustaría llegar a la psicología de ese tipo de preguntas. No solo están en tu interior, están en el interior de muchas
personas. Tú has sido valiente porque te has expuesto ante los demás.

Tu exposición comienza: “Mi novia me ha dicho que soy un poco aburrido”. Tu novia es muy compasiva, porque todos los hombres terminan siendo muy aburridos, no un poco aburridos. ¿Te das cuenta de que lo que denominas amor es una repetición, el mismo ejercicio gimnástico estúpido realizado una y otra vez? Y en todo este juego absurdo, el hombre es el perdedor. Él está gastando su energía, sudando, jadeando, resoplando y la chica está con los ojos cerrados, pensando: “Solo será cuestión de dos o tres minutos y después se terminará esta pesadilla”.


La gente tiene muy poca imaginación, dan por hecho que hacer lo mismo una y otra vez les hace más interesantes. Por eso creo que tu novia es muy compasiva, solo te ha dicho que eres un poco aburrido; yo, en cambio, te digo que eres absolutamente aburrido.

Cuando los misioneros cristianos llegaron a Oriente, los orientales descubrieron que aquellos solo conocían una postura para hacer el amor: la mujer debajo y encima de la delicada mujer esas bestias terribles. De ahí viene el nombre de “la postura del misionero”.

La India es una tierra milenaria y es la cuna de numerosas ciencias, particularmente de la sexología. Hace cinco mil años que existe un libro importantísimo, de Vatsyayana. El libro se titula Kamasutra, consejos para hacer el amor y lo escribió un hombre muy meditador, creó ochenta y cuatro posiciones para hacer el amor. Evidentemente, hay que cambiar de posición, de lo contrario serás aburrido. Vatsyayana reconoce que practicar la misma posición sexual provoca aburrimiento, una sensación de absoluta estupidez, porque estás siempre haciendo lo mismo. Él se inventó ochenta y cuatro posiciones para hacer que la vida de las parejas tuviera cierto interés. No hay nadie en el mundo que haya escrito un libro de la importancia del Kamasutra. Sin embargo, este libro solo podía surgir de alguien que poseyera una gran claridad, una rapacidad de meditar con profundidad.

¿Cómo haces el amor? Si observas tu forma de hacer el amor, llegarías a la conclusión de que es algo completamente aburrido. Y es particularmente más aburrido para la mujer, porque el hombre termina en dos o tres minutos cuando la mujer todavía no ha empezado siquiera. En todo el mundo, las culturas han inculcado en las mentes de las mujeres que no deben disfrutar, ni moverse, ni divertirse; se considera “sucio”, algo propio de prostitutas, no de señoritas. Lo que debe hacer una señorita es quedarse tumbada como una muerta y dejar que ese tipo haga lo que le dé la gana. Así que no hay nada nuevo, ni siquiera hay nada nuevo que ver.

No te lo tomes como algo personal, tu novia te está diciendo algo realmente sincero y honesto. ¿Le has proporcionado un placer orgásmico o solo la has utilizado para liberar tu energía sexual?, ¿la has convertido en una cosa? Ella se ha sentido condicionada a aceptarla, pero esa “aceptación” no puede ser dichosa. Hacéis el amor en la misma cama en la que os peleáis todos los días. De hecho, la pelea es el preludio: daros almohadazos, gritaros el uno al otro, discutir por todo y después, una vez que estáis cansados, hay que negociar un poco. Tu amor no es más que una negociación. Si eres un hombre con cierta sensibilidad estética, la habitación en la que haces el amor debe ser sagrada, porque en esa habitación surge la vida. Debería estar decorada con flores, incienso, aromas, deberías entrar en ella con profundo respeto.

Y el amor no debería ser solo algo abrupto a través de lo cual atrapas a la mujer. Este aquí te pillo aquí te mato no es amor. El amor debería estar precedido de música bonita, de bailar juntos, de meditar juntos. No debería ser algo puramente mental, como estar pensando continuamente cómo conseguir hacer el amor con esa chica y luego irte a dormir. Debería suponer una implicación profunda de todo tu ser, no algo planeado por la mente sino algo que surgiera espontáneamente. Música bonita, alguna fragancia, bailáis abrazados, os convertís otra vez en niños pequeños que juegan con las flores. Si hacéis el amor de forma espontánea en medio de esta atmósfera sagrada, tendrá una calidad diferente.

Debes comprender que la mujer es capaz de tener múltiples orgasmos porque ella no pierde ninguna energía. El hombre solo es capaz de tener un orgasmo y pierde su energía, parece deprimido. Incluso a la mañana siguiente puedes notar la resaca y, a medida que se hace más mayor, se vuelve cada vez más difícil. Hay que comprender esta diferencia. La mujer es receptiva, tiene que serlo, porque el plan de la naturaleza es que se convierta en madre y por tanto necesita más energía. Pero su orgasmo ocurre de una forma completamente distinta. La sexualidad del hombre es local, como una anestesia local. Todo el cuerpo de la mujer es sexual y, a menos que su cuerpo comience a vibrar de dicha, que cada célula de su cuerpo reaccione, no podrá tener una explosión orgásmica.

Así que tú no eres el único hombre aburrido, prácticamente el noventa y nueve por ciento de las mujeres del mundo piensan lo mismo. Hay que cambiar completamente esta situación. La mujer no debería estar debajo del hombre. Para empezar, es feo, el hombre tiene un cuerpo más fuerte,
la mujer es más frágil. Debería ser ella la que estuviera encima del hombre, no el hombre encima de ella.

Además, el hombre debería estar callado, inactivo, para que no alcanzara el orgasmo en dos minutos. Si estás callado y dejas que la mujer enloquezca sobre tu pecho, para ella supondrá un ejercicio vigoroso y le proporcionará una explosión de energía orgásmica. Necesita tiempo para que todo su cuerpo entre en calor, pero si tú estás demasiado activo, no le das tiempo. Os encontráis, pero ese encuentro no es un encuentro bello, amoroso, solo te resulta útil.

Intenta practicar con tu novia lo que te aconsejo. Sé el miembro pasivo de la pareja y permite que ella sea el miembro activo. Deja que se desinhiba, no tiene que comportarse como una señorita, tiene que comportarse como una auténtica mujer. La “señorita” es algo creado por los hombres, la mujer es algo creado por la existencia. Tú tienes que llenar el vacío entre sus orgasmos y solo puedes llenar ese vacío de una manera: si permaneces muy inactivo, en silencio y disfrutas de su éxtasis. Entonces ella tendrá múltiples orgasmos. Deberías terminar con tu orgasmo, no empezar con él.

Si haces esto, tu novia no dirá que eres un poco aburrido. ¡Serás un chico realmente interesante, maravilloso, que se comporta como una señorita! Pero, además, mantén los ojos cerrados para que no se sienta inhibida por tu mirada, así podrá hacer lo que quiera, mover las manos, mover el
cuerpo, gemir, gruñir, gritar. No te está permitido estar vivo, simplemente permanece en silencio. ¡Si haces eso irá como loca detrás de ti! Ahora mismo debes de estar comportándote de forma estúpida, como la mayoría de los hombres del mundo.

Tu novia te está dando un buen consejo, pero tú, en tu estupidez, estás pensando que te está criticando. Cuando dice: “Eres dependiente y una víctima”, puedo saber, por tu pregunta, que ella tiene razón. Eres una víctima, al igual que todo ser humano es una víctima, una víctima de las ideologías estúpidas que han creado extraños sentimientos de culpa y no te permiten divertirte. Aunque estés haciendo el amor, sabes que estás cometiendo un pecado y que el infierno está a la vuelta de la esquina.

Cuando hagas el amor, conviértelo en un proceso de meditación. Tienes que estar completamente presente, derramando tu amor sobre la mujer y la mujer tiene que estar ahí, derramando su belleza y su encanto sobre el hombre. Si haces eso, no serás una víctima, de lo contrario lo serás, porque vuestras estúpidas religiones no aceptan que el amor sea una experiencia natural y divertida, lo condenan. Algunas de ellas han puesto la condición de que, a menos que dejes a la mujer, nunca alcanzarás la verdad. Ese condicionamiento es tan antiguo que casi se ha convertido en una verdad, a pesar de que sea una mentira absoluta.

Eres una víctima de las tradiciones y no hay duda de que eres dependiente. Cuando analice más profundamente tu pregunta te darás cuenta de hasta qué punto eres dependiente, dependiente de una novia que dice que eres aburrido, que no eres muy excitante y que eres una víctima.

Tu dependencia se muestra más adelante: “Eso me hizo sentirme culpable, deprimido y completamente indigno de ella”. Si tu novia al decir esas simples verdades puede hacer que te sientas culpable, deprimido y completamente indigno de ella, realmente parece que sea tu dueña. “Empecé a sentir en mi interior un gran no.” Y aquí es donde tu novia ha sido muy considerada al no decirte: “También eres un poquito idiota”.

Dices: “Empecé a sentir en mi interior un gran no hacia la existencia –pero ¿qué te habrá hecho a ti la existencia?–, hacia la vida, hacia el amor”. Lo único que demuestra esto es tu absoluta estupidez. En vez de quedarte escuchando a tu novia, mientras te decía sinceramente que eras aburrido –aunque solo un poco–, deberías haberle preguntado: “¿De qué manera puedo ser más interesante, tienes alguna sugerencia?”. Esa habría sido una medida inteligente.

Sin embargo, en vez de preguntarle a ella, empezaste a sentir “un gran no hacia la existencia, hacia la vida, hacia el amor”, pero yo entiendo el motivo. Puede que tú no seas capaz de explicarlo, pero yo veo el motivo subyacente a tu gran “no”. Tú confías completamente en tu novia, pero, naturalmente, no puedes preguntarle a ella, eso demostraría tu dependencia. Debes de tener miedo de dar demasiada importancia a este tipo de cosas delante de ella, porque tu novia no es tu mujer para siempre, no hay ninguna ley que le impida irse con otro que sea más excitante. Todo el mundo es excitante al principio, pero bastan unos días juntos para que desaparezca la excitación. Empiezas a mirar alrededor a ver si encuentras otra mujer, otro hombre, porque todos parecen más excitantes.

Repetirás lo mismo vida tras vida, ya lo has hecho, pero sin entender el motivo. Una vez que se ha vivido con un hombre más de una semana surge el problema de cómo librarse de él. Él también está buscando cómo librarse de ti, pero a ninguno de los dos os parece correcto, así que empezáis a crear problemas para que de algún modo algún otro idiota se interese por tu novia o tu novio, porque ambos seguís viendo que hay otras chicas más excitantes, hay otros hombres más excitantes. Es bien sabido que la hierba del vecino siempre parece más fresca que la propia; es la distancia la que crea esa impresión.

Cualquier otra mujer te parecerá más interesante que la tuya, ella es una pesadilla. Pero lo que no sabes es que todas esas mujeres obedecen a ese mismo patrón. Durante uno o dos días son maravillosas y, una vez que te tienen atrapado, comienza la hora de la verdad, empiezan a convertirse en una pesadilla. Lo mismo ocurre con los hombres. Si un hombre conoce a una mujer en la playa, en un parque, en la orilla de un río, finge ser Alejandro Magno, camina como un león, pero al cabo de dos días, ese mismo tipo se ha convertido en una rata.

Nadie habla de la verdadera razón por la que ocurre eso, por qué hay tanta gente que se siente desgraciada innecesariamente. Esta sociedad nunca será feliz si no permitimos que las personas avancen y no se queden estancadas en los matrimonios, en sus propias promesas. Relacionaos en libertad y, cuando llegue el momento en que sientas que has explorado toda la topografía de la mujer, y la mujer sepa que ha experimentado todo lo que podía experimentar con ese hombre, habrá llegado el momento de decir adiós a la otra persona de forma profundamente amistosa. No hace falta quedarse pegado a la otra persona.

Un mundo que se libere de todo tipo de contratos entre hombre y mujer será absolutamente encantador, maravilloso, nada aburrido, interesante. Sin embargo, hemos creado instituciones y vivir en una institución no es una experiencia apasionante. Vuestro matrimonio es una institución, aunque la nueva generación, antes de asentarse, una vez cumplidos los treinta años, está viviendo de manera más libre. He estado buscando por todo el mundo un hippy que tenga al menos treinta y cinco años, pero no he encontrado ninguno. Alrededor de los treinta, todos los hippies desaparecen, se convierten en esas personas conservadoras contra las que luchaban antes.

Al ver lo que supone vivir en instituciones –el matrimonio, la sociedad, una federación, un club–, has experimentado que no puedes vivir felizmente. Esta es la primera vez en la historia que tenemos una generación joven. No quiero decir que en el pasado no hubiera gente joven, pero no había una “generación joven”. El niño pequeño, de siete años, acompañaría a su padre al negocio, empezaría a ir a sus tierras, a ocuparse de las vacas o, si el padre era carpintero, el niño empezaría a ayudarle. A los siete años ya había entrado a formar parte de la sociedad.

Por primera vez en la historia hay una generación a la que realmente se puede denominar joven y que ha provocado un salto generacional. Ahora hay colegios, institutos, universidades y has cumplido veinticinco o veintiséis años cuando sales de la universidad con una licenciatura. Sin
embargo, para entonces, ya no eres joven, para entonces comienzas a tener responsabilidades: una profesión, la familia, el matrimonio…

Sin embargo, durante el período que pasas en la universidad, antes de entrar en la vida, hay un largo lapso de tiempo en el que no estás ocupado en ninguna actividad estrictamente útil, dirigida a un fin. Eso ha creado el salto generacional. Los hombres y las mujeres se vuelven sexualmente maduros –las mujeres en torno a los trece años, los hombres en torno a los catorce– y quizá se casen diez o doce años después. Durante esos diez o doce años surge la posibilidad de que se formen parejas.

Es una gran oportunidad para que en el futuro se entienda todo el fenómeno y su psicología. Tienes la oportunidad de cambiar tus viejas costumbres, quizá surjan problemas pero se abandonan los viejos hábitos. Todo hombre necesita conocer a muchas mujeres. Toda mujer necesita experimentar con muchos hombres antes de decidir casarse. Esta experiencia les ayudará a encontrar a la persona adecuada, con la que se puedan fundir y fusionar sin ninguna dificultad.

También has dicho: “Mientras tanto descubrí en mí esa energía destructiva y me di cuenta de que, en cierto modo, ¡disfrutaba de ella!”.

Todo el mundo tiene energía destructiva porque la energía que no se controla, está destinada a ser destructiva, a menos que sea utilizada de forma consciente y se vuelva creativa. Pero lo más importante que dices es: “En cierto modo, ¡disfrutaba de ella!”. Entonces, ¿cómo vas a cambiarla? Aquello con lo que disfrutas está destinado a permanecer, no puedes cambiarlo, porque puede que no disfrutes del cambio. Sin embargo, has pensado en ello solo porque tu novia ha dicho que eres “un poco aburrido, muy dependiente y una víctima”.

Tú tienes energía. Disfrutar de la energía destructiva es suicida, disfrutar de la energía destructiva de forma destructiva está al servicio de la muerte; si eres consciente de ello, tendrás que pasar por una transformación. Utiliza tu energía de forma creativa, quizá eso te haga menos aburrido, más interesante, menos dependiente, menos víctima. Y lo más importante es que no te sentirás culpable ni deprimido. Ninguna persona creativa se siente culpable ni deprimida. Su participación en el universo a través de sus acciones creativas hace que se sienta totalmente pleno y le otorga dignidad. Ese es el derecho inherente a todo ser humano, pero pocas personas lo reclaman.

Es más, si la energía pasa a una dimensión creativa, ese gran “no” se convertirá en un gran “sí”. Y no entraña ninguna dificultad, es muy sencillo utilizar la energía en campos creativos. Pinta, dedícate a la jardinería, cuida las flores, escribe poesía, aprende música, baila. Aprende cualquier cosa que cambie tu energía destructiva en energía creativa, e inmediatamente el gran “no” se convertirá en un “sí” aún mayor. Entonces no estarás enfadado con la existencia, tendrás encanto, no estarás en contra de la vida. ¿Cómo puede una persona creativa estar en contra de la vida, en contra del amor? Es imposible, es algo que nunca ha ocurrido. Solo las personas no creativas están en contra de todo. Si puedes ser creativo y afirmar la vida, te habrás puesto en camino para convertirte en un individuo auténtico, sincero y dichoso.

Tu novia ha hecho que te plantees cuestiones que son muy importantes en tu vida. Lo más fácil sería cambiar de novia, pero yo te digo que ella es realmente tu amiga y que lo que ha dicho es totalmente sincero, auténtico. Agradéceselo y empieza a cambiar algunas cosas. El día en el que tu novia te acepte como una persona viva e interesante, será un gran día en tu vida. Así que no seas cobarde y no cambies de novia solo porque esta te crea problemas y prefieres buscarte a otra.

Tienes suerte de haber encontrado a una mujer tan compasiva. Tendrías muchos problemas con la siguiente chica que eligieras, te haría sentir totalmente culpable y despreciable, porque ¿qué has hecho para merecer aprecio?, ¿qué has hecho para no ser aburrido?, ¿qué has hecho para declarar tu independencia?, ¿qué has hecho para no ser una víctima? Ya es hora de que hagas algo, se lo agradecerás eternamente a tu novia. Y me gustaría decirle algo a tu novia: “Sigue zarandeando a este chico hasta que te sientas satisfecha porque ya no sea aburrido sino que esté lleno de vida, completamente interesante, divertido, alegre. Puede que lo pierdas en algún lugar del camino de la vida, pero lo habrás preparado para otra mujer; de lo contrario, tal como es ahora, torturaría a muchas mujeres y se torturaría a sí mismo”.

Estoy intentando preparar al hombre futuro, un hombre que respete a la mujer como a un igual, que le dé la oportunidad de crecer y que aproveche para crecer él también. No habrá ningún tipo de atadura. Si dos personas pueden vivir enamoradas toda su vida, nadie las molestará. Pero no es necesario matrimonio ni tampoco es necesario el divorcio. El amor debería ser un absoluto acto de libertad.

Sin embargo, durante miles de años te han dicho que “si amas de verdad, tu amor tiene que ser permanente”. No veo que haya nada en la vida que tenga la cualidad de la permanencia y el amor no puede ser una excepción, así que no esperes que el amor sea permanente. Eso hará que tu amor sea aún más bello, porque serás consciente de que hoy estáis juntos, pero puede que mañana tengáis que separaros. El amor llega a tu hogar como una brisa fresca y fragante, la llena de frescor y de fragancia, permanece tanto tiempo como la existencia se lo permite y después se va. No deberías intentar cerrar todas las puertas porque esa misma brisa fresca se convertiría en aire viciado.

Así es como se han vuelto las vidas de las personas: viciadas, feas y ello es debido a su idea de que el amor es permanente. En la vida todo cambia. El cambio es maravilloso, te proporciona cada vez más experiencia, más consciencia, más madurez.

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