27 julio 2026

Socioanálisis

Pensando y recorriendo la vida cotidiana

Seguimos con Palestina: en el aniversario de la ocupación, la colonización y genocidio

Recogemos aquí en la integra todo el conjunto de reflexiones y comentarios realizados recientemente por el Sociólogo Daniel F. Garcia Gonzalez, en la Revista Rebelión. Creemos que es muy importante el estar bien informados y contextualizar los hechos para comprender la realidad del pueblo palestino y la situación de conflicto bélico que se está dando en Oriente Medio.

La vida, cualquier vida y todas las vidas son invaluables. La vida de las personas
tienen todas igual valor, han de mirarse y respetarse todas por igual.

La única manera de saltarse esos principios fundantes, el único escape para sortear el principio de que todas las vidas tienen idéntico valor es deshumanizar arbitraria y groseramente unas vidas humanas respecto a otras.

La verdad no es lo que aparece sino una vez que se establece como “cosa en sí”.
La verdad es al mismo tiempo los hechos y el contexto, la coyuntura y la estructura, los episodios y los procesos históricos en los que se enmarcan.

El plan genocida sionista para Palestina y el objetivo imperialista para el control de la región. 

Hace 76 años y 5 meses que el pueblo palestino sufrió la Nakba – la catástrofe -, es decir, las masacres, la expulsión y el desplazamiento forzado a manos del naciente Estado sionista de Israel. Durante el año 1948 y en el período previo, alrededor de 900 mil palestinos fueron expulsados violentamente y miles fueron asesinados y torturados a manos de aquel naciente Estado mesiánico sionista con la destacada participación de los grupos paramilitares especializados en el crimen y el terrorismo, como el Irgún y el Stern Gang. Iniciaba así su monstruosa andadura lo que a estas alturas ya se puede identificar con el mayor Estado criminal y terrorista desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. Tal vez ni siquiera comparable otros de similar catadura, cruel y genocida, como por ejemplo el régimen del Khmer Rojo en Cambodía, o los crímenes del régimen del apartheid en Sudáfrica. 

Los acontecimientos de hace 76 años en la Tierra Palestina pusieron en marcha el plan de exterminio del pueblo palestino con la indiferencia, cuando no la complacencia, de la naciente Organización de las Naciones Unidas (ONU), que hacía escasamente 3 años habían sido constituidas (Carta de San Francisco, 1945) con el objetivo de preservar la paz, la vida, los derechos, la flora y la fauna…, dicho sin ningún menosprecio para una y otra forma de vida. La ONU hoy aparece como un armazón inservible para aquellos objetivos fundantes y prometedores y, desde luego, las causas que la hacen inviable e ineficaz son de sobra conocidas o fáciles de identificar. 

El constructo ideológico del “mundo occidental”, como categoría medular del bloque de dominación capitalista – imperialista


Uno de los recursos más socorridos del régimen sionista del terror y del genocidio en marcha es reclamar su pertenencia al mundo libre, al mundo occidental. Su derecho a defenderse como parte de la defensa de los valores occidentales, frente al mundo de los salvajes, los palestinos o, en definitiva, los otros; es decir, la inmensa mayoría del mundo real. Y que, curiosamente, han sido históricamente y son hoy, objeto del ataque criminal, del asesinato, del genocidio racista y supremacista del mundo occidental. 

Pero ese mundo occidental no comprende a la mayoría de la población que se encuentra en el ámbito del mundo geográfico, político o, incluso, cultural del mundo libre occidental. 

Esa población, también la población que se define a sí misma como judía, no forman parte de ese constructo ideológico, aunque en le marco del proyecto de dominación se la incluye como víctima o cómplice fundamental para lograr el propósito hegemónico que persigue el bloque de dominación capitalista imperialista, hoy también sionista, del mundo occidental. 

Es a esta última y fundamental acepción es a la que nos referimos cada vez que en este y otros artículos recurrimos a esta categoría. El mundo occidental es hoy el bloque que se integra en el conglomerado político, militar, financiero y mediático del imperialismo hegemónico, imperialista norteamericano y sionista, y en el que queda colgado como fracción dependiente la sección europea (países OTAN). 

Desde su cultura e ideología supremacista, racista, ese mundo occidental ha sido el responsable de los mayores y más graves episodios de crímenes, de asesinatos y de exterminio, amén de esclavización, explotación y sometimiento de pueblos y naciones (en realidad un proceso estructural de proyección sistémica y con diversas inflexiones históricas), alcanzando en los últimos siglos una capacidad de destrucción y de muerte inimaginables si no es vinculado a los violentos estertores de su decadencia civilizatoria. Es ese mundo que ha creado una enorme capa de banalidad social, cultural, para ocultar o distorsionar su igualmente enorme brutalidad en la comisión de asesinatos y crímenes sin cuartel hasta la locura genocida. 

La comunidad internacional de aquel momento (1948 y del período inmediatamente anterior), bajo la hegemonía del mundo occidental, no veía y no reaccionaba ante la masacre, la limpieza étnica y el genocidio que desplegaban las fuerzas militares y, sobre todo, paramilitares sionistas. Estaba abducida por la creación del Estado de Israel y la enfermiza necesidad de lavar un poco la mala conciencia antisemita y supremacista del mundo occidental, tras la carnicería y los crímenes de lesa humanidad de la Segunda Guerra Mundial.  Poco ha cambiado desde hace 76 años a la fecha, sobre todo cuando constatamos que, ese mismo mundo occidental, no puede percibir ni reaccionar consecuentemente frente a la ordalía criminal y genocida que comete el ente monstruoso gestado por ese mundo occidental, que es hoy el Estado sionista. (Seguir Leyendo el texto).

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