Hombres Desnudos

Portada del Libro

Hombres Desnudos sigue los pasos de dos personajes. Por un lado Irene, una mujer al frente de una empresa heredada de su padre, que ha acusado los efectos de la mala situación del país, recibe a su marido, abogado que trabaja para ella, que le explica que quiere romper con el matrimonio tras haber iniciado otra relación con una mujer más joven.

De forma paralela, Javier, profesor de Literatura de refuerzo en un centro educativo es puesto de patitas en la calle por las monjas que lo dirigen. Mientras se alarga el tiempo que pasa en el paro, se estropea cada vez más la relación con su pareja, que continúa en su puesto laboral. Cuando Iván, un chico del extrarradio que trabaja como stripper al que acaba de conocer, le propone que trabaje con él, inmediatamente se niega. Pero después reconsiderará su decisión.

El encuentro entre Irene y Javier tendrá trágicas consecuencias. El desenlace es inesperado.

Se trata de una novela de peso, bien construida, con un lenguaje dinámico, escrita a base de monólogos de los personajes. Lo que ocurre se conoce en una primera persona a través de los pensamientos de los dos protagonistas, Irene y Javier, pero también intervienen los personajes secundarios, de forma brusca, sin ningún tipo de advertencia, lo que no supone ni de lejos que el lector se vaya a perder.

Con esta técnica Alicia Giménez Bartlett demuestra tener una enorme capacidad de observación, pues resultan bastante creíbles todos los personajes que intervienen. Sobre todo se luce con el lenguaje de los mismos, aunque pertenezcan a distintas clases sociales. La filóloga de formación capta sobre todo muy bien la forma de hablar de los que son de clase alta, que mezclan vocablos cultos con expresiones de la calle, para hacerse los modernos.

Llega la novela en el momento justo, pues estudia la España posterior a la crisis, cuando las consecuencias económicas han producido cambios de mentalidad que se creían imposibles. Los mismos afectados se sienten extraños cuando se dan cuenta de que su idealismo, que creían inmutable, ha desaparecido por una cuestión de necesidad.

Pero Hombres Desnudos aporta sobre todo una inteligente reflexión sobre la situación actual de una sociedad que parece haber conquistado (con algunos puntos pendientes) la igualdad entre géneros, pero que a cambio vive un momento de desorientación tanto de hombres como de mujeres. Por eso una empresaria que además atraviesa una decadencia económica, no encaja bien haber sido abandonada, no sabe cómo reaccionar. Y un profesor de Literatura, hasta entonces progresista, desarrolla cierto complejo de mantenido, y acaba dando al traste con una relación que parecía ideal.

Tanto a ellos como a ellas les  vendrá bien pensar sobre estos temas durante la lectura de la novela. Sorprende continuamente con algunos hallazgos, por lo que resulta bastante grata.

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