28 julio 2026

Socioanálisis

Pensando y recorriendo la vida cotidiana

Esta es la cuestión que flota en el aire cuando se habla de la situación palestina o simplemente se denuncia el posicionamiento de algunos gobiernos e intelectuales con relación al «genocidio» que esta llevando a cabo el gobierno y el ejército israelí. Por todo ello, nos ha parecido de interés la CARTA ABIERTA que, el sociólogo, Daniel Francisco, dirige al también Sociólogo e intelectual alemán HABERMAS. Como desde aquí queremos incentivar, además de la denuncia, la discusión y los debates fundados, acompañamos dicha carta con la portada de un conjunto de ensayos de J. Habermas, publicados por la editorial Trotta. Al personas interesadas podrán acceder a esos textos y ver si son coherentes o no las afirmaciones y planteamientos de la referida Carta Abierta.

Carta abierta al Dr. Jürgen Habermas

La masacre del pueblo palestino perpetrada por las tropas criminales del Estado sionista, Estado sicario del imperialismo occidental (Estados Unidos y la UE) en Oriente Próximo y, así, convertido en estos tiempos en la amenaza más grave para el futuro de paz y de la vida de la humanidad, ha contado con mucha complicidad en ese mundo del imperialismo occidental y la comprensión /justificación por parte significativa de la intelectualidad orgánica de la sociedad occidental, de una parte. Entre ellos, destaca el insigne intelectual orgánico alemán, Jurgen Habermas.

Es por ello que, como protesta por tanta desconsideración en medio del genocidio, pero también como reclamo para intentar el reencuentro con el talante más humano y los mejores contenidos de la cultura de nuestra especie, sea en Occidente, Oriente, en el Norte o en el Sur, se presenta esta ficticia misiva dirigida a J. Habermas.

Herr Doktor D. Jurgen Habermas:

He decidido enviar a usted esta carta abierta, primero porque usted es un intelectual insigne y reconocido y, más aún, un sabio respetado (y respetable) de esta era nuestra de la evolución humana –vaya donde fuere esta especie terrícola en su deambular frecuentemente errático.

Pero, me dirijo a usted, además, porque suele aparecer como un gran pensador del sistema, una eminencia enciclopédica, tanto en filosofía política, en ética y teoría del derecho, como en sociología, entre otros saberes. Es, a todas luces, un intelectual orgánico, constructor de una teoría de la acción comunicativa, muñidor de una ética del discurso, etc.

Vamos, que es usted un gurú, siempre muy bien apertrechado para ofrecer una interpretación profilactica y congruente de los problemas y retos a los que ese sistema tan suyo se enfrenta. Por ello, suele ser usted reclamado para elaborar propuestas que vengan a paliar o administrar los primeros, así como para abordar de manera ponderada los segundos.

Al grano, Herr Habermas. Se le atribuye a usted, en un comunicado de intelectuales alemanes, en los primeros meses de la masacre contra el pueblo palestino en el que se vierten una serie de valoraciones y /o posicionamientos sobre la actuación del Estado sionista de Israel que, no se le escapará a usted goza de la plena complicidad y del respaldo decidido del imperialismo norteamericano (¿podríamos decir, que también europeo, herr Habermas?

Ese tipo de valoraciones y posicionamientos estarían inscritos en un comunicado de intelectuales alemanes, entre los que aparece usted. Por ello, si no le importa, voy a extraer varias citas de ese comunicado que servirán de referencia para este ejercicio de interpelación a través de esta ficción de misiva dirigida a usted.

Se dice en el comunicado firmado por usted y otros insignes representantes de la intelectualidad alemana: “La situación actual creada por la atrocidad extrema de Hamás y la respuesta de Israel a la misma ha dado lugar a una cascada de declaraciones y protestas morales y políticas. Creemos que, en medio de todas las opiniones encontradas que se están expresando, hay algunos principios que no deberían discutirse. Son la base de una solidaridad bien entendida con Israel y los judíos en Alemania”.

Señor Habermas, ¿cabe suponer que al referirse a la atrocidad extrema de Hamas habrá podido usted contrastar la veracidad de esos hechos y, sobre todo, su ponderación a la luz de las atrocidades matanzas, expolios y expulsiones inmisericordes del pueblo palestino antes, durante y después de las acciones de HAMAS y, en una constante histórica, durante los últimos 75 años?

Siendo como es usted tan ilustrado y tan intelectualmente riguroso y, al mismo tiempo, tan éticamente congruente, estoy seguro que lo ha pensado y valorado, aunque es muy probable que lo haya desechado a la luz de “…algunos principios que no deberían discutirse (que, una vez más) son la base de una solidaridad bien entendida con Israel y los judíos en Alemania”. Señor Habermas, ¿dónde ha quedado su ensalzado rigor intelectual? ¿Cómo puede usted desde ese supuesto rigor, plantear que hay “algunos principios que no deberían discutirse?, ¿a qué religión o metafísica inalcanzables se adhiere usted?

Trato de comprender lo que usted en su alta sabiduría expresa, entendiendo algo, aunque usted a veces me resulta especialmente enrevesado. Es decir, su solidaridad tiene varios niveles o categorías, la “bien entendida”, que alcanza solo para Israel y los judíos, y otro tipo de solidaridad no tan bien entendida o malentendida, o que ya no es siquiera solidaridad, con otros pueblos y sociedades, como el pueblo palestino. Es probable que a este tipo de solidaridad no pueda llegar porque queda in-visibilizada u opacada por la única solidaridad bien entendida. ¡Enjundioso, Herr Habermas, qué talento! Si no me pareciese, perdone usted que lo exprese crudamente: ruin y despreciable.

Porque, haga el intento de recordar lo que usted firma un poquito después en ese magistral comunicado:

“…a pesar de toda la preocupación por la suerte de la población palestina, las normas de juicio se deslizan completamente cuando se atribuyen intenciones genocidas a las acciones de Israel”.

Mire usted, Herr Doktor, ¿dónde vio, oyó o leyó, la intencionalidad manifiesta de los ataques de Hamas de acabar con la vida judía en general? ¿En ningún momento, por ejemplo, pudo intuir siquiera la intencionalidad de expresar su rabia y desesperación por 75 años de masacres y atropellos por parte del Estado sionista de Israel, con el que usted mantiene una solidaridad bien entendida?

Supongo que, como todos, sí logró ver, oír y leer, las declaraciones y exabruptos de Benjamín Netanyahu, Primer ministro nazi sionista, así como por parte de los generales del ejército más criminal de la historia de Oriente Próximo, de estar dispuestos a acabar con todos los palestinos, de expulsarles de su tierra y, al mismo tiempo, de bombardear hasta matar en menos de 8 meses más de 15 mil niños, entre otros asesinatos, hasta cifras totales que superan los 37 mil.

¿No pudo escuchar usted cómo se referían al pueblo palestino y a sus niñas, niños, mujeres y población en general, como “animales, bestias humanas” o apelativos de tal índole? ¿No ha podido usted, herr docktor, escuchar o, acaso, simplemente imaginar, el dolor y el llanto de las personas, de las gentes palestinas en general?

¿Tal vez lo llegó a captar, pero lo rechazó de inmediato porque venía a distraerle de su atenta y decidida concentración en la solidaridad bien entendida con Israel y los judíos?

Estoy de acuerdo con usted cuando, en otro párrafo indica y firma que “…las acciones de Israel no justifican en modo alguno las reacciones antisemitas, especialmente en Alemania”. Y, sabe por qué, Herr Habermas, porque yo no soy antisemita – aunque creo firmemente que sí lo es el actual régimen sionista, criminal y, por añadidura, sus cómplices de la sociedad occidental, por cierto, históricamente antisemita.

Pero, principalmente, no soy antisemita, ni antijafetita, porque tengo un firme e igual aprecio, muy bien entendido y asumido, por la vida de todas las personas y de todos los pueblos y, en consecuencia, estoy radicalmente en contra de quienes cometen masacres, crímenes de lesa humanidad con indicios, más que simplemente razonables, de genocidio, como es el caso del Estado sionista, hoy de manera impune, en contra del pueblo palestino.

Tal posición ética, Herr Habermas, usted no la puede expresar porque, paradójicamente, parece estar bloqueado intelectual y moralmente para permitirse una posición ética de imperativo categórico kantiano.

Mire, Herr Habermas, después de esas referencias al contenido de su comunicado, la que sí queda bien entendida es la posición del gobierno federal alemán, su gobierno, respecto a la demanda tramitada por el Gobierno de Sudáfrica (vea usted, aquí, en la iniciativa del gobierno sudafricano sí observo una conciencia solidaria muy bien entendida y, además, comprometida, no así la suya ni la de su gobierno).

El gobierno federal, su gobierno, coincide con usted en que hay que apoyar a Israel y a los judíos porque son como “alemanes”, según parece colegirse de esa solidaridad bien entendida e igual que los ucranianos son como los europeos y, eso, genera solidaridad bien entendida a la europea con los refugiados de ese pais, no con los refugiados y los masacrados en Palestina por el Estado sionista. Los demás son de otra categoría. Me queda claro, Herr Habermas. Y al mismo tiempo siento el asco y la náusea que provoca la defensa ciega de los crímenes y las acciones de exterminio por parte de este régimen sionista, émulo del nazi fascismo europeo.

Tratemos de entendernos señor Habermas, aunque sea un reto complicado, ¿se requiere que no quede un solo palestino de pie, ni piedra sobre piedra en Gaza y Cisjordania para que usted y la conciencia solidaria bien entendida del pueblo alemán, pueda proyectarse como un imperativo categórico universal?O acaso, aunque seguramente no lo pueden expresar tan crudamente, permanezca agazapado en su conciencia de solidaridad bien entendida, un pensamiento reduccionista y la disculpa mal entendida y digerida que venga a expresar que para que haya genocidio se requiere un plan incinerador, del tipo del holocausto cometido por le nazismo alemán.

Qué pena llegar a tener que poner, al menos en consideración, que el exterminio perpetrado por el nazismo alemán y, también, europeo, haya sido incapaz de generar una conciencia y una firme y consistente posición del Nunca Más contra el pueblo judío sí, pero esencialmente contra cualquier pueblo y, menos, en nombre de las víctimas de la barbarie nazi fascista.

Porque dejar sin vivienda, sin luz, sin agua, bombardear hospitales, escuelas, acabar con la vida y lo medios de vida de miles y miles de personas humanas palestinas, no bestias, herr doktor, y arrinconar a los que todavía puedan moverse hasta, si fuese posible, expulsarlos al desierto, ¿no supone para usted, al menos, una intencionalidad genocida?

Discúlpeme usted mi osadía, no quiero faltarle al respeto, pero debo indicar que usted y personalidades tan relevantes como la suya, contribuyen de manera destacada a construir y consolidar esa complicidad del Estado y la sociedad alemana con el holocausto palestino, merced a esa solidaridad bien entendida con el Estado de Israel y con los judíos y con su ejército criminal y de ocupación de los territorios palestinos.

Macabro señor Habermas, es como reincidir en el holocausto nazi. Precisamente, esa mala conciencia mal digerida y peor configurada de lo innombrable es lo que les impide construir y expresar una conciencia capaz de generar una autentica solidaridad bien entendida con todos los pueblos que sufren genocidio, más sí esos crímenes se cometen implorando la memoria de las víctimas del holocausto nazi.

Ojalá lo mejor del aporte intelectual y ético del pueblo alemán a la humanidad les vuelva más pronto que tarde al camino de la única y humana solidaridad, especialmente con la victimas de ayer, de hoy y, al parecer, y desgraciadamente, también de mañana.Para ello, me gustaría mencionar aquí a un gran pensador de origen alemán pero muy muy latinoamericano y su inmensa y productiva vida personal y de trabajo intelectual, Franz Hinkelammert. Probablemente usted le conoce, aunque no creo que comparta la profundidad y transcendencia de su pensamiento y de sus números escritos engendrados y proyectados desde y para el pensamiento crítico. Todos ellos me parecen muy apreciados y necesarios para entender este mundo que nos ha tocado vivir.

Pero le cito uno que tal vez sea oportuno en el contexto de esta misiva y las circunstancia que la motivan. Se trata de “Las armas ideológicas de la muerte” (1977), investigación y publicación que se da en el contexto de la dictadura cruel y homicida de Augusto Pinochet en Chile y de otras dictaduras en América Latina, al amparo de la Doctrina de Seguridad Nacional, impulsada, patrocinada y financiada, cómo no, por el imperialismo estadounidense.

Échele un ojo, si tiene tiempo, o si acaso le permitiese esa su concentración en la comprensión de la solidaridad bien entendida con el estado de Israel y el pueblo judío. Tal vez le ayude a comprender que la solidaridad bien entendida no puede ser ni exclusiva ni excluyente. Ha de ser siempre y en todo lugar donde haya seres humanos humillados, aplastados y sometidos a acciones sistemáticas de crueldad y asesinato. Por favor, vuelva la vista a Gaza, hacia el pueblo palestino.

Bienvenido de vuelta, herr docktor, a ese camino y a ese gran anhelo de la humanidad humanitaria.

Con todos mis respetos,

Daniel Garcia Gonzalez

Sociólogo

Junio 2024

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