El pueblo palestino quiere la paz y una supervivencia digna. ¿Pero, a quién beneficia en lo inmediato la iniciativa del presidente Trump?.
Diversas personalidades del mundo político y analistas internacionales han sometido a critica concienzuda esta iniciativa y algunos de los más puntillosos la califican inicialmente como un salvavidas para Netanyahu y para el régimen sionista, que se mostraba acorralado y derrotado política y moralmente, debido fundamentalmente a la imbatible resistencia del pueblo palestino y, por otra parte, en razón de la presión ejercida por la creciente acometida internacional de denuncia del genocidio y de reconocimiento del Estado palestino.
Sin lugar a duda, es al pueblo palestino y a sus representantes a los que les corresponde valorar esta iniciativa y tomar aquellas decisiones que convengan a su estrategia de resistencia y a sus objetivos para garantizar la vida y las condiciones
de vida del pueblo palestino en Gaza, Cisjordania y en cualquier otro territorio de la Palestina histórica.
Pero no hay que engañarse, este salvavidas para el régimen sionista y para los intereses del imperialismo en la región pretende en última instancia asegurar el mantenimiento de la ocupación y colonización de Palestina y, con ello, garantizar
la preservación del aparato de guerra y de muerte en contra de los pueblos de la región, como parte de la estrategia para mantener el saqueo inmisericorde de sus riquezas.

Fin del terrorismo. Pero ¿quiénes son los terroristas?
El plan de paz, imperialista y sionista, se configura en su estructuración y fundamentación desde una básica y mezquina obsesión: presentar a Hamas y a otras organizaciones político-militares de la Resistencia palestina como los
responsables de la tragedia histórica y actual del pueblo palestino y, en consecuencia, convertirlos así en uno más de los ejes del mal, del terrorismo por excelencia, que no es otra cosa que el clásico y miserable recurso del imperialismo
y del sionismo para descalificar la resistencia y rebelión de los pueblos, específicamente del pueblo palestino.
Ese mendaz empeño, que ha estado acompañado y engrasado por el relato y la propaganda sionista y de la sociedad occidental, S.A., ha calado incluso en algunas de las redes y organizaciones contestarias de esa política y conductas criminales y genocidas, y que se expresan en eslóganes como “Ni genocidio ni terrorismo”, entendiendo por este último a Hamas y, en particular, la acción realizada por la Resistencia palestina el 07 de octubre de 2023.
Craso error o despiste ideológico. El terrorismo y el genocidio tienen el mismo origen y responden al mismo sujeto político e ideológico: la ocupación y colonización sionista que desde la creación del Estado sionista de Israel han tratado no sólo de consolidar la ocupación y la colonización mediante un plan sistemático de limpieza étnica, de expulsión y aniquilación del pueblo palestino, sino también de construir un relato victimista (holocausto) y de supremacismo racista, de pueblo elegido, para apuntalar su derecho ahistórico y metafísico a poseer la Tierra palestina. Ahí se sitúan en definitiva la razón y explicación, fundamental y última, del surgimiento de la Resistencia palestina, que a través de sus distintas organizaciones y en distintos momentos históricos -desde hace 77 años -, no han sido otra cosa que, eso, resistencia y rebelión del pueblo palestino y su derecho a luchar para lograr la derrota y la expulsión de los invasores (ocupantes y colonizadores) de su patria. Nada más y, sobre todo, nada menos.
Por ello, resulta imprescindible comprender esta confusión conceptual interesada ya que, además, se convierte en un elemento sustantivo del relato promovido por el Estado sionista y por el bloque de la sociedad occidental S.A. Se trata de una confusión amañada por los responsables del genocidio que ha contado con la inocultable complacencia de la UE y la mayoría de sus Estados, sobre todo de los más poderosos, como Alemania, Reino Unido, Francia. Sin que haya razones para excusar la escasa e insuficiente actuación firme y determinante de la mayoría de los Gobiernos / Estados árabes.
Para ponerlo en el realismo de la política y el derecho internacional, concebido y organizado uno y otra y, sobre todo, administrado desde los intereses genuinos del vigente sistema de dominación internacional. Digámoslo simple y claro desde el reclamo incesante, pero recurrentemente ignorado y despreciado: una vez que se cumplan los mandatos y resoluciones de Naciones Unidas y se lleve a cabo el reconocimiento de los derechos y las reclamaciones históricas del pueblo palestino para que cese la ocupación y colonización de Palestina, en ese momento se acabará con el terrorismo y / o el plan terrorista y genocida del sionismo criminal y del imperialismo enemigo de la humanidad.
Las mentiras y las trampas de esa propuesta imperialista de paz y las oportunidades.
Cabe asumir que el plan de paz que presenta el campo genocida carece de los atributos siquiera para buscar una paz justa, firme y duradera. En todo caso, podría ser apropiado o servir de pre-texto para lograr un cese de los bombardeos y la agresión criminal contra el exhausto pueblo palestino de Gaza y de Cisjordania.
Para eso, tal vez, pueda servir, para conseguir esa meta inmediata. Aunque, dadas las iniciativas anteriores promovidas por estos actores, sobre todo las presentadas, aquí y allá, por el presidente Trump, habría que ser cautelosos también en esta ocasión, dado que todas ellas se han caracterizado por ser fraudulentas y, finalmente, fracasadas. Incluso, resulta tan burdo comprobar que desde que, supuestamente, entrara en vigor el acuerdo de cese del fuego no ha habido un solo día que el régimen sionista y su criminal ejército hayan dejado de bombardear, matar y masacrar a la población palestina.
En todo caso, para desatar tal barbarie en Gaza se requiere crueldad y cinismo en la misma proporción e intensidad. Y ese tipo de personajes en tanto que representantes genuinos del bloque de dominación, que hoy integran una amalgama históricamente construida desde el fin de la Primera Guerra Mundial, el sionismo -imperialista o, vale también, el imperialismo sionista, han demostrado con creces, con palabras y con hechos, su naturaleza profundamente sicópata.
Por todo ello, y convencidos de la necesidad y urgencia de sentar las bases para avanzar hacia una paz justa, firme y duradera, en Palestina y en toda la región, a continuación, se presenta una propuesta que, desde el abordaje de las causas históricas y sistémicas del genocidio, se pueda proyectar efectivamente una paz justa, firme y duradera.
UN PLAN DE PARA UNA PAZ JUSTA, FIRME Y DURADERA.
La solución / superación de la larga y dolorosa tragedia a la que ha sido sometido el pueblo palestino desde hace más de 100 años, obliga a abordarla desde un enfoque político, moral, humanitario y dentro de una perspectiva histórica y sistémica. Para ello, se debiera descartar sin más las consideraciones y especulaciones emanadas de los centros de producción y divulgación del relato de los responsables, herederos y cómplices del genocidio, de la colonización y el sometimiento de los pueblos.
Hay que acabar de manera urgente y definitiva con el plan genocida urdido por el sionismo colonialista, terrorista y criminal y que, en todo momento desde hace más de 100 años, ha sido asumido y patrocinado por el imperialismo capitalista, voraz y expoliador, que siempre trama desde su lógica de acumulación y concentración codiciosa el control de los pueblos, de los Estados y gobiernos de la región para preservar y proyectar sus intereses.
Por ello, se reclama la elaboración y ejecución de un plan que sea justo, para que pueda ser firme y duradero. Es decir, avanzar hacia un Plan de Paz con propuestas y compromisos generales y específicas que aborden y superen las causas históricas y sistémicas de la tragedia del pueblo palestino y del genocidio cometido durante los últimos más de 100 años por el Estado sionista de Israel, con el patrocinio y la complicidad del imperialismo (neo) colonialista.
Este planteamiento, desde luego, se encuentra en las antípodas del plan Trump / Netanyahu, aunque aquí se intentará que en lo posible quede subsumido en esta propuesta remozada y alternativa, que busca asentarse en la justicia, para que se haga justicia hasta las últimas consecuencias y, para que así, pueda alcanzarse una paz firme y duradera. Por eso, no se descarta que se puedan rescatar aquellos elementos que concuerdan con, al menos, algunos aspectos periféricos y / o formales del espíritu de este Plan alternativo.
Se asume en todo caso que este es un empeño para intentar que no se borre, ni siquiera se trate de ocultar la fuerza de la razón y del coraje de las protestas sociales y políticas que recorren el mundo, como desencadenantes del giro, ojalá definitivo, hacia la paz justa, pero también para animar a la sociedad civil internacional y a todos los sectores y organizaciones de todo tipo, a que no cesen en ese empeño, porque de ellas depende el avance efectivo hacia un escenario de paz justa y efectiva que, una vez que cesen las matanzas, los ataques contra el pueblo y el territorio palestino, se ponga en marcha un proceso de paz y revitalización de la dinámica social, económica e institucional de la sociedad y el Estado de Palestina, desde la justicia y los derechos fundamentales, humanos, sociales, políticos e históricos.
Sin olvidar que, con ello, se rememoran también las luchas de liberación nacional y de autodeterminación de otros pueblos de Asia, África, América latina, así como las luchas y la resistencia antifascista en Europa. Para que no se olvide, para que todos los canallas que en el mundo son y han sido sepan que los pueblos nunca se rinden, y nunca serán abatidos, porque poseen el cumulo de resiliencia, de resistencia milenarias, eternas.
De ahí que, también esta propuesta de Plan de Paz no olvida a los criminales y cobardes todos, a los cómplices directos e indirectos (traficantes y negociantes de armas, entre otros), ni a los pusilánimes e hijos de la banalidad peregrina. Para que la movilización de los pueblos y su conciencia social y política, firmes y agrandadas, no permitan que los criminales y genocidas aúpen o acaben imponiendo la muerte, el crimen y la banalidad.
A continuación, la propuesta para emprender un camino / proceso hacia una paz justa, firme y duradera.

PROPUESTA PARA UNA PAZ JUSTA EN PALESTINA
1º Gaza, junto con el resto de la Palestina histórica, de manera inmediata y sin rodeos o excusas, debe convertirse en territorio libre de la ocupación militar de Israel y de sus incursiones ofensivas y de otras prácticas de desestabilización económica y de terrorismo social por parte de las fuerzas y grupos paramilitares (colonos) del Estado de Israel.
2º Gaza será reconstruida con el apoyo financiero y técnico de la comunidad internacional, y con el fondo de indemnización conformado con el aporte de sus principales victimarios, el Estado de Israel y Estado imperialista de Estados Unidos, con el fin de mitigar o compensar mínimamente el inmenso dolor ocasionado a su población y el daño brutal a su sistema económico y a la infraestructura social (salud, educación y otra). A ese fondo de indemnización se sumará un refuerzo financiero complementario de otros Estados (gobiernos) cómplices del genocidio y de la destrucción de Gaza, como la Europa atlantista. Deberá añadirse un fondo financiero especial de los países árabes destinado a la reorganización y fortalecimiento de los sistemas de gobierno y de administración, así como de apoyo a los planes de desarrollo que elaborará el gobierno de Palestina y, en su caso, el gobierno y la administración de Gaza, con el apoyo del sistema de Naciones Unidas.
Daniel F. García González
Sociólogo y Especialista en Cooperación Internacional para el Desarrollo
Octubre de 2025
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